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Pueblos que vuelven a escuchar sonrisas

Los mapas voladores con pinzas llegan a balcones insospechados, Sonsoles asustada igual un día nos llama. Así empieza una aventura llena de risas, piedras, arena, cuestas, caminos, descubrimientos y sorpresas. Impresoras lentas causan un viaje donde los acontecimientos son cada vez más increíbles. Nula conoce a Mr. X y tras varias señales de coqueteo empieza el ritual del perro. Tres personas a la sombra ven como dos perros juegan al cortejo y revolotean para lograr algo que no sabremos. Una dueña orgullosa recoge a su pobre criatura y pone fin a una relación. con nueces y briñones en el estomago comienzan a pasear.

Como en toda historia una sirena sale del río y hasta el más friolero decide empaparse así más fresco sigue el sendero. Entre arboles, caminos y naturaleza nuevas localizaciones “casual” aparecen donde el posar es obligatorio. Paso a paso, maizal a maizal se llega a la rica sombra de las tres de la tarde para desenvolver ricos bocatas. Comienza la subida o el falso llano para otros, el calor aprieta y el sendero se acaba. Cruzar helechos, zarzas, cardos y hierba es lo de menos, abiertas las heridas se ve el nuevo sendero.

Hay pueblos en la montaña despoblados con grandes historias, sin techos las casa, pero con fuertes muros que esconden vidas que nadie más podrá volver a contar. Allí entre el medio de la nada y molinos con tormenta se acampan personas y un conejo. Brillan las estrellas, las de fuera y las de adentro. El bacon se empieza a cocinar y las salchichas con jalapeño a picar. El cielo brilla, la música se escucha y el sueño entra.

Los días así son demasiados cortos y hay historias que se quedan sin narrar, porque la memoria tiene que trabajar.

El frío y el sueño con colacao caliente no aparecen. Desmontar, doblar, plegar y todo encaja.

Entre molinos pasearon cantando la mañana. Girasoles que no giraban y cartuchos de escopeta marcaban el camino. Las antenas aparecían y desaparecían, el objetivo cada vez estaba más cerca y cuando se tocaba se desvanecía. Un poco más, sólo queda un poco más. Las águilas desprenden parte de su plumaje y nuevos indios se crean. Vistas espectaculares, compañía inmejorable hace que los pies y las manos se deshinchen.

Cuestas con pendiente hacia abajo, caminos que se bifurcan pero se encuentran de nuevo desenvolviendo bocadillos con tortilla exquisita y queso de mayonesa. Siestas en el río y mikolapices sin poder degustar. Sugus de todos los sabores colorean la tristeza de unos días que se acaban.

GRACIAS.

Sólo un poco de lo contado, lo demás queda en cada una de esas cabezas que deciden que sugus de Naranja (naranja) es mejor que el de Piña (azul) y el de Frambuesa (morado).

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