logo

Islandia. El país de los países

Los ruidos que generamos muestran diferentes emociones. Rodeada de desconocidos en un país por descubrir y delante de un plato de macarrones el silencio dio paso a la música de los tenedores alcanzado la pasta, de las sillas crujiendo el suelo de madera, de los platos golpeando la mesa y los vasos de agua moviéndose. Ese momento sonaba a nervios, a entusiasmo y el ritmo le marcaba la energía imparable que desprendíamos cada una de las 14 personas que rodeaban la mesa. En ese momento comenzaba nuestra aventura en Islandia.

Entre montañas, glaciares, volcanes, campos de lava e infinitas cascadas descubrimos culturas, vidas y países alucinantes. Cada una de las personas dio un significado a nuestro viaje.

Todas las noches delante de la mesa contábamos historias, saboreamos Japón, Italia, Iran, España, Taiwán, Rusia y Corea. Creábamos recetas diferentes y extraños sabores nos sorprendían. Bromas y tartas de zanahorias acompañaban a las risas, a las canciones como Lemon Tree, a nuestros miedos, a nuestros sueños y a bailes en las playas heladas.

En las excursiones de la ciudad conocíamos los gustos y aficiones que había detrás de nosotros. En las salidas encontrábamos a gente que no dejaba de alucinarnos. Con historias y vivencias increíbles.

Juntos vivimos de muchas maneras un país. Un país que albergaba muchas culturas y una naturaleza exuberante en un entorno mágico.

Los ruidos son diferentes dependiendo de como nos sintamos. La cena del último día también lleno de silencio el salón. Entre comida taiwanesa, japonesa y coreana los tenedores, los platos y las sillas despertaban nostalgia. El corte de los pancakes coreanos mucha tristeza y cada ruido escondía lo que todos pensábamos: que una aventura alucinante había terminado, pero dentro de cada uno nacía algo que no olvidaríamos.

Leave a reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *